Bajaba por la calle Ayacucho, en el cruce con El Palo, llegando a la iglesia en la que se encuentra medio Medellín: la de San José. Al pasar en mitad de cuadra, en la entrada destartalada y envecejecida del "Fotoestudio Yepes" me percaté de unos tacones en el suelo y unos piernas al aire agitándose como las de un bebé en berrinche. Al acercarme, la vi intentar pararse.

 

Podría tener 25 años, quizá menos, pero aparentaba más edad. Su pelo negro, despeinado, y sus ojos maquillados a lo más, con exceso de pestañina. Su cara reflejaba una vida vivida prematuramente. Era de ese tipo de mujeres que, sin uno saberlo lo sabes, que sólo andan con hombres casados, que buscan una estabilidad inestable en relaciones callejeras.

 

Él, un tipo de unos cuarenta años, bajito, barrigón y con esa cara de típico hombre machista colombiano, la estrujaba mientras ella intentaba pararse. Trataba de recoger sus tacones pero no mostraba afán por irse. Él tampoco mostraba empeño en violentarla, sólo la lanzaba contra el suelo. Quizá prefería verla a sus pies que enfrentarla en igualdad, quizá no valía la pena hacerle reclamos de manera más vehemente.

 

Dos policías, juntos a ellos, veían la escena mientras trataban de disuadir al señor, que no se inmutaba ante los uniformados mientras la mujer se paraba y continuamente volvía al suelo. En uno de esos intentos se acercó a él, "Es un hijueputa", fue todo lo que le escuché decir como hablándole a los policías. Ya al pararse, estos se interpusieron entre el hombre y ella para evitarle ir al suelo otra vez.

 

Mientras, yo seguía mi camino al Metro, aún faltaban varias cuadras. Supongo que fue un lío entre amantes, quizá ella se tomó un café con otro o de pronto fue el quien resultó increpado. De cualquier modo, ella mostraba indignación por el maltrato pero jamás trató de escapar o defenderse. Y lo buscaba, siempre se acercaba a él.

 

Es probable, si los policías actuaron, que el tipo haya dormido aquella noche en la estación. Ya debe estar estar afuera. Y ella, ella está con él de nuevo.

Comments (4)

On jueves, diciembre 08, 2005 2:57:00 p. m. , Katita dijo...

En verdad, yo tampoco he entendido nunca la mentalidad de la mujer maltratada. Mi mamá desde pequeña me ha dicho : "Si alguien te pega, aunque sea sólo una vez, tu te vienes a la casa y no lo ves más".

Así que si alguna vez me llegan a pegar, me pasé de tonta. Pero el tipo no se las llevará impune, de alguna manera le pegaré también, aunque salga perdiendo.

Besos!

Felicitaciones por tus doscientas visitas, me gusta leerte.

 
On miércoles, diciembre 21, 2005 11:26:00 p. m. , Katita dijo...

que ha pasado? Por que la desaparicion?

Postee pues, que me interesa leerlo.

Besotes

 
On viernes, diciembre 23, 2005 8:35:00 p. m. , Mauricio dijo...

Katita, he estado muy ocupado trabajando y no he tenido tiempo, sí historias, pero no la oportunidad para escribirlas. Además, mi acceso a Internet está dado por mi permanencia en la Universidad y, ya en vacaciones, se me vuelve más difícil abstraerme del mundo.

 
On domingo, febrero 19, 2006 8:45:00 p. m. , Pala Labra dijo...

Hola, me gustó mucho tu blog, no lo conocía. Yo también soy de Medellín, y siempre llama la atención encontrar un blog que hable de cosas que son por familiares para uno en algún sentido.

Suerte!